Los reporteros de la costa de Chiapas trabajan paralelamente en oficios como repartidores de periódico, pues incluso no les pagan pos sus notas. Recibir dinero de los políticos es una práctica común.

Imágenes: Hugo Salvatierra A.

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El reportero Epifanio López conducía su motocicleta rumbo su casa, ubicada en Motozintla, Chiapas, cuando fue interceptado por una camioneta de doble cabina. Bajaron cuatro hombres y comenzaron a golpearlo. Más tarde unos patrulleros lo levantaron, ya inconsciente, y lo llevaron a su casa. Tras el ataque tuvo que permanecer un mes y medio en cama.

Dice que el motivo del ataque fue la publicación, en el diario El Orbe, del aseguramiento, por parte de la Procuraduría General de Justicia de Chiapas, de una bodega donde yacía un tráiler robado. La nota de aquel 13 de junio de 2012 afirmaba que en el lugar también había despensas, que de acuerdo con “fuentes fidedignas”, serían utilizadas para “la compra de votos” durante la campaña electoral de Joaquín Miguel Puón Carballo, actual alcalde de Tuzantán.

Epifanio López ejerce el periodismo en el Soconusco, la llamada Zona Costa de Chiapas, que colinda con Guatemala y abarca los municipios de Acacoyagua, Acapetahua, Cacahoatán, Escuintla, Frontera Hidalgo, Huehuetán, Huixtla, Mazatán, Metapa, Villa Comaltitlán, Suchiate, Tapachula, Tuxtla Chico, Tuzantán y Unión Juárez.

Él no ha sido el único agredido. Chiapas registró seis de los 326 ataques cometidos en 2014 contra periodistas y medios de información documentadas por la organización internacional Artículo 19.

Juan Balboa, colaborador de medios como El Informador y la Agencia Quadratín, atestigua que ha sufrido amenazas verbales por parte de funcionarios, sobre todo de las autoridades policiacas:

“En ocasiones las autoridades, al no caerles bien, por estarlos atacando, porque según para ellos es ataque, cuando lo que a veces hacemos es evidenciarlos, publicando las anomalías que hacen, ellos toman represalias contra uno”.

Epifanio López describe que hay funcionarios que enojados intentan echarles el carro encima: “lo golpean, le agreden físicamente, se molestan por señalarles sus faltas, sus errores que están cometiendo”.

Incluso, en septiembre de 2014, dos hombres entraron a la casa de Héctor Narváez, director de Interdiario Zona Costa, donde redacta sus notas e imprime su publicación tres veces a la semana.

Mientras descansaba, un hombre tocó a su puerta. Su esposa le avisó, pero cuando salió ya no estaba. Regresó media hora después y pasó a la sala para decirle que necesitaba que le imprimiera unos volantes para una cantina que iba a abrir. El periodista fue a su taller por unas muestras y cuando regresó entró un hombre encapuchado y le dio un puñetazo en el ojo. Las dos personas se dieron a la fuga.

La policía de Huixtla no encontró a los responsables, pese a que puso custodios en la casa durante dos meses las 24 horas del día: “Mi asunto todavía no está resuelto. No se sabe quién mandó a golpearme, por qué me mandó a golpear, qué fue lo que le molestó”.

 

Epifanio López, colaborador de El Orbe.

Epifanio López, colaborador de El Orbe.

Hombres orquesta
Muchos de los reporteros de la Zona Costa de Chiapas conducen “motos, pero son motos obsoletas, motos dañadas, cada rato se les descomponen”, algunos “andan con grabadoras viejitas, todavía de casete, no son digitales”, cuenta Héctor Narváez. Está convencido de que deberían tener un iPhone, tabletas y cámaras con un buen zoom, para captar las imágenes cuando las corporaciones policiacas no los dejan pasar o hay demasiada gente en un lugar.

Pero también falta capacitación, pues hay quien desempeña un oficio de manera paralela al quehacer informativo, sólo estudió la educación media o la media superior o es maestro jubilado o comerciante.

Por ejemplo, Juan Balboa cursó hasta el segundo grado de secundaria. Actualmente es repartidor de periódicos, empleo en el que recibe un salario de 450 pesos a la semana. Cuenta con una motocicleta que le permite combinar sus dos actividades:

“Cuando hay una nota importante y tengo que repartir el periódico, pues trato de una manera de ser más rápido, de agilizar mi trabajo tanto para que los suscriptores tengan a la mano su periódico y de una manera también viendo la índole de lo que sea la nota. Una nota policiaca requiera la mayor presencia para estar presente en el hecho, ahora si se trata de una nota o un evento político hay tiempo para mezclar tanto la entrega del periódico como para cubrir la nota informativa”.

José Luis Paz Pacheco, colaborador de Interdiario Zona Costa, estudió hasta la secundaria. Hace cinco años incursionó en el periodismo, y lo combina con actividades como la venta de piñatas. “Soy artesano, me gusta, y mi profesión que tengo de manera teórica-práctica es joyería, me dedico a la reparación de relojes y cuestiones que son oro y plata”.

David Torres, quien publica en El Informador y Noticias de Chiapas, entre otros medios, fue maestro de primaria y durante un tiempo de secundaria. A sus 65 años ya se jubiló del magisterio, pero ejerce el periodismo como desde hace 30 años, cuando fue invitado a trabajar en el periódico El Alacrán, en Comalcalco, Tabasco: “Me ha gustado el periodismo como columnista, me ha gustado escribir crónicas, me ha gustado escribir calaveras y llevo un diario personal de viajes”.

Héctor Narváez, Director de de Zona Costa.

Héctor Narváez, Director de de Zona Costa.

Héctor Narváez, director de de Zona Costa.

Sin goce de suelto

¿Cuánto dinero recibes por entregar una nota? “No recibo ningún peso”, responde Juan Balboa.

“Cuando empieza le pagan hasta 20 pesos por nota, sea política, policiaca”, y a partir del primer año y medio o los dos año ya les dan 2 mil pesos quincenales, explica Epifanio López.

En 2008, Héctor Narváez recibía 15 pesos por nota más cinco pesos por la fotografía en El Orbe, pero el pago llegaba únicamente si el trabajo era publicado. Tenía que buscar sus noticias en los archivos, entregar una lista de ellas a la administración y días después regresar por el dinero. Cuando estaba en El Informador, en 2001, la nota tenía un valor de 10 pesos.

Pero aclara que en el Diario del Sur, que pertenece a Organización Editorial Mexicana (OEM), recibía prestaciones, seguro, viáticos y una paga garantizada de entre 2,000 y 2,500 pesos a la quincena. Cuenta que les dan tarjetas de teléfono y dinero para comprar gasolina si el reportero tiene vehículo: “Es muy cómodo trabajar ahí en ese aspecto, sin embargo no te dejan hacer tu trabajo periodístico, es otra cosa”.

En general el monto depende de la calidad y tipo de trabajo: los de la nota roja ganan más y de ahí los sueldos bajan hasta 300 pesos quincenales, indica.

Como director de Interdiario Zona Costa no paga un salario a los colaboradores. De las ganancias los ayuda para gastos como gasolina para las motocicletas o el cibercafé, con una cantidad de entre 300 y 700 pesos al mes, dependiendo de su trabajo y la rentabilidad que haya tenido el medio. Uno de sus mayores deseos es que algún día pueda contar con personal fijo y en nómina.

“Yo a veces veo que tienen problemas familiares, que se les enfermó su hijo, su hija, su esposa y a veces vamos dando la vuelta para que lo atienda un doctor que sea amigo (…). Si puedo les doy alguna despensa o les digo ‘¿sabes qué?, pasa a tal lugar, te van a apoyar para que lleves a tu familia a comer'”.

La mano que mece la nota

La falta de un sueldo hace que algunos de los que se dedican al periodismo caigan en actos de corrupción, los cuales incluso suelen ser vistos como algo normal, pues sirven para ganar más dinero.

Muchos directivos y dueños de periódicos sólo dan el espacio a los colaboradores y les sugieren hacer un “convenio” con algún presidente municipal o líder, para que a cambio de ‘notas a favor’ reciban dinero.

“Tampoco me hago un santo, pero soy muy apartado de cosas así, como de caer en el chantaje, sino llegarle al funcionario y decirle: ‘Mira, yo voy a hacerte una entrevista, te va a costar tanto, o una nota y ya valore…'”, describe David Torres.

Calcula que una plana podría costar aproximadamente 2,000 pesos, pero que si se trata de un candidato el acuerdo puede consistir en darle notas ‘a favor’ a cambio de recibir beneficios cuando gane la elección: “Mira págame 300-400 pesos y tu información va a salir para tal fecha”.

“A mí no me gusta recibir dinero, porque después se siente uno comprometido con los políticos al recibir 50, 100, 200 pesos, a solapar las cosas malas que están haciendo ellos. Por ejemplo, chocan o golpean a una persona y uno se siente comprometido a no sacar a la luz pública lo malo que están haciendo”, opina Epifanio López.

Pero también los “convenios” tienen su origen en los dueños de los periódicos. Algunos buscan al presidente municipal y a cambio de una mensualidad de aproximadamente 5,000 pesos más IVA se comprometen a publicar boletines e impiden que los reporteros escriban en contra, argumenta Héctor Narváez.

Describe que también ordenan a los reporteros que ‘golpeen’ constantemente a un determinado alcalde, pero que a la hora de hacer el acuerdo dejan fuera al comunicador. Cuando éste lo hace por su propia cuenta la cuota suele bajar a 300 pesos quincenales mediante una especie de lista de raya.

David Torres, maestro jubilado.

David Torres, maestro jubilado.

David Torres, maestro jubilado.

Incubadora de medios

Pero la búsqueda de libertad de prensa ha detonado la creación de nuevos medios en la Zona Costa, ya sea impresos o con plataformas como blogs.

Tras colaborar en medios como Gráfico Sur, el 6 de marzo el profesor jubilado David López abrió Lavozinformativadelapiedradehuixtla.blogspot.mx, con el apoyo de la Asociación de Periodistas y Reporteros Prensa Chiapas (Aprech), pues hay ocasiones que los medios no publicaban sus notas por falta de espacio. El portal cuenta con información local y a la fecha carece de publicidad.

“Ya no va a ser una información que van a leer a nivel local, porque dentro de las redes sociales esto se internacionaliza, a nivel mundial, eso puede ser leído en otros países, no sólo aquí en Huixtla, no sólo aquí en Chiapas o aquí en México “, narra.

José Luis Paz Pacheco comenzó a clavar tablas en su casa. Su familia se le quedaba viendo y decían “¿a éste que le pasa”? Con sus conocimientos de carpintería había decidido construir una cabina de radio por internet sobre el techo de su vivienda, para dar un espacio a los periodistas de la zona.

Debido a la crisis económica el proceso va lento. Primero tiene que separar el dinero para el sustento de su familia y si algo sobra lo destina a comprar material, desde pilas hasta cables. Asegura que el proceso ya tiene un avance de 75%.

Interdiario Zona Costa surgió a raíz de que Héctor Narváez ganó un segundo sitio en el Premio Internacional de Periodismo “Don Ruma”, en 2007.Cuenta que en lugar de que el reconocimiento le abriera las puertas sucedió lo contrario y medios como Cuarto Poder y El Obre decidieron no recibir más sus colaboraciones, debido a intereses comerciales con el ayuntamiento de Huixtla. Esto le generó una crisis económica que lo llevó a abrir el diario electrónico Zona Costa (zonacosta.blogspot.mx), pero le decían que había mucha gente que no tenía acceso a internet.

Recuerda que un amigo de Tuxtla Gutiérrez le ayudó a imprimir Zona Costa en hojas tamaño carta dobladas a la mitad y posteriormente en oficio. Cuando dejó de recibir el apoyo rescató una máquina que estaba abandonada en el patio de una imprenta, donde incluso ya le había caído agua. Primero fue quincenal (2010), luego semanal (2011) y desde 2014 sale los martes, jueves y sábado. Actualmente publica entre 100 y 600 ejemplares por edición, dependiendo del impacto de su nota principal.

En la mayoría de sus páginas plasma información política, sobre todo local, aunque también retoma noticias de medios nacionales. Se sostiene de suscripciones trimestrales de 200 pesos, publicidad de un cuarto de página con un costo de 350 pesos al mes y de publicidad de ayuntamientos y en ocasiones del gobierno estatal.

Sin embargo Zona Costa todavía no alcanza la rentabilidad, pues deja aproximadamente 3,000 pesos libres cada mes, después de pagar papel, tinta, colaboraciones y al repartidor. Por este motivo su familia trabaja en el periódico y cuenta con ingresos extras de una tienda de artículos de Unicel, y por las noches de la venta de comida.

El diario no da una vida holgada a la familia de Héctor Narváez, por lo que está convencido de algo: “El que quiera hacer periodismo en la costa de Chiapas lo puede hacer, pero no lo puede hacer para vivir, es para sobrevivir”.