Ayer era tierra de nadie, donde se paseaban narcos y sicarios. Hoy, en cerros marginales de Medellín se invierte en espacio público. Apenas ven un hueco sin construir, instalan un centrito comunitario o un parque de bolsillo.

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¿Escaleras eléctricas en un barrio donde antes paseaban narcotraficantes y sicarios? ¿Un teleférico que lleva a miles de personas al día entre los cerros más marginales? ¿Grandes bibliotecas públicas en los barrios populares? En muchos lugares sería un sueño, pero no en Medellín.

-Foto: Hugo Salvatierra

Foto: Hugo Salvatierra / Escaleras eléctricas en Comuna 13.

Las escaleras eléctricas son el principal atractivo de la Comuna 13, un barrio popular que aún tiene casas con techos de láminas y angostas calles, que en los años ochenta fue tierra de nadie, y en el que los crímenes eran parte del paisaje de todos los días.

Tras una consulta ciudadana, la gente decidió que quería ese proyecto. Cualquier otra administración hubiera pensado que era una locura, pero en la ciudad sudamericana invirtieron 10,000 millones de pesos colombianos (59 millones de pesos mexicanos) en la obra, que fue inaugurada en diciembre de 2011.

El resultado: 12,000 personas ya no tienen que subir 350 escalones de concreto, indican datos de Terminales de Transporte de Medellín SA, la sociedad de economía mixta de carácter municipal que lo opera. Ahora es frecuente ver a hombres con costales de cemento o mujeres con bolsas de mandado desplazándose sobre la estructura metálica, cobijados por una llamativa techumbre anaranjada. Pero quizá lo más importante es que la gente se apropió del lugar y lo cuida, claro, con la ayuda de gente originaria del barrio, que incluso funge como guía de turistas.

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