El móvil de la detención del poeta y activista Sandino Bucio se ha repetido en el gobierno de Enrique Peña Nieto: aprehensiones sin pruebas y con policías vestidos de civil.

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El día de hoy un grupo de ‘policías’ levantó a Sandino Bucio, un poeta, estudiante de la UNAM y activista del movimiento #YoSoy132. Por las redes sociales circula un video en el que entre dos hombres, supongo que policías, lo suben a un Chevy color gris, en los alrededores del Metro Copilco de la Ciudad de México.

Más tarde fue llevado a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) para que declarara sobre su participación en los hechos ocurridos el 20 de noviembre, día en el que hubo actos vandálicos alrededor de las protestas en apoyo a los 43 estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. Tras entrevistarse con él, sus padres reportaron que fue golpeado (Animal Político).

Desconozco si Sandino es o no culpable de algo (sólo llegué a verlo a  lo lejos en el Festival Subterráneo de Poesía 2012). Pero de lo que sí estoy seguro es de que las policías y procuradurías tienen que respetar los derechos humanos y los procedimientos, hecho que no ocurrió en este caso, pues fue subido a un vehículo particular por hombres vestidos de civil (por lo menos uno se ve claramente) y muy probablemente sin una orden de aprehensión. Además de que lo amenazaron lo obligaron a entregar las claves de Facebook y de su correo electrónico.

Incluso, Hugo Ruiz Reynaud, encargado de despacho de la SEIDO, reconoció que sería puesto en libertad si no se le había detenido en flagrancia, pero que no había revisado de manera completa la puesta a disposición para establecer la situación jurídica (La Jornada).

Y si así fue, ¿qué castigo hay para quienes lo llevaron a la SEIDO (que depende de la Procuraduría General de la República, PGR)? ¿Qué dice el procurador Jesús Murillo Karam? ¿Por qué vestían de civiles y no realizaron el arresto en una patrulla? ¿Fueron policías o acaso cualquier hijo de vecino puede meter a alguien en las instalaciones de la SEIDO? ¿O apareció ahí por arte de magia?

Historias similares se han repetido una y otra vez en los últimos meses. Ya es común escuchar que detuvieron a alguien que participó en una marcha, que estaba documentando con su cámara una manifestación (lo cual es un derecho), o a gente que simplemente iba pasando por ahí.

Pero casualmente, quienes llevan a cabo los actos vandálicos siguen apareciendo en las distintas manifestaciones haciendo destrozos, pese a que sus rostros están documentados en los medios, con fotografías y videos.

Los policías dieron con Sandino en la calle y lo subieron, ¿pero no pudieron hacerlo antes con los llamados anarquistas? Siguieron los pasos de Sandino, ¿pero no pueden dar con los ‘profesionales’ que causan destrozos una y otra vez, con quienes incluso tienen tácticas de ataque y defensa estructuradas y escritas en manuales?

Por un lado el Presidente Enrique Peña Nieto anuncia un decálogo para fortalecer la seguridad y la justicia, pero las acciones de las policías van en la dirección contraria, pues siembran la inseguridad y hacen evidente un vacío en el estado de derecho y los derechos humanos, como ocurrió en los años de la Guerra Sucia, cuando el gobierno podía desaparecer a cualquiera sin pruebas en su contra sólo porque le estorbaba a algún político.

Claro, en ese momento no había redes sociales, ni celulares, ni una sociedad organizada y conectada en un mundo global.

Tomado de envejeciendorelojes.blogspot.mx

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